13.6.09

Lo que todas queremos...

Preston Burke está preparando sus votos para su boda con Cristina Yang, durante una cirugía dice sus votos para que le digan qué piensan. La parte importante es:

“Cristina, podría prometerte cuidarte y honorarte, podría estar ahí en salud y enfermedad, podría decir hasta que la muerte nos separe… pero no lo hare. Esos votos son para parejas optimistas, y llenas de esperanza. Y no estoy parado acá, en el día de mi boda optimista o lleno de esperanza.

No estoy optimista, ni esperanzado… Estoy seguro, estoy firme y sé que soy un “hombre de corazón”, los desarmo y los armo de nuevo, los tengo en mis manos, soy un “hombre de corazón”. Así que de esto estoy seguro: eres mi compañera, mi amante, mi mejor amiga, mi corazón… MI corazón late por ti y en este día, el día de nuestra boda, te prometo esto, prometo poner mi corazón en tus manos, te prometo… a mí.”

Adisson responde: “Creo que hablo por todas las mujeres en este cuarto cuando digo, “Déjala y cásate conmigo”

10.5.09

Todo lo bueno en esta vida...



Caminando por una concurrida zona de Lima, en una tienda donde vendían polos con estampados  y demás, vi una frase que me causo particular gracia, y decía así:

Todo lo bueno en esta vida:

Mata...
Engorda... o ...
Embaraza! 

xD! jajaja

Es muy cierto!

6.5.09

Aunque no te importe


Hace más de un año comencé a escribir, antes lo hacía, pero no fuera de los cuadernos que aún guardo, y algunas agendas que usaba como diario, no tengo nada más.


Al comienzo escribía desde el anonimato, hasta que me animé a poner mi nombre en las entradas, y algo se perdió: ya no tenía esa libertad de poner cualquier cosa, sin importar nada, aquel beneficio que me daba el esconderme detrás de otro nombre se perdió.

Mi aventura de escribir comenzó al regresar de viaje de Estados Unidos, esos dos meses y medio en los que prácticamente viví sola, fui independiente y fui más yo en otro lado del mundo, en el cual la mayor parte del día usaba un nombre ajeno.

Al inicio escribía o trascribía lo que anotaba en el cuaderno de conejo que me compró mi papá la primera semana que pasé allá, luego de la cual el regreso a Lima. Eran mis memorias, acerca de cómo veía las cosas en aquel país que veía tan lejano y fue tan mío por un corto tiempo, como me sentía, las historias de las personas a las que había conocido, en el camino perdí muchas, pero esas fueron las personas que me apoyaron y me hacían sentir en casa aquellos días en los que solo quería regresar, personas que fueron mi familia cuando estuve allá.

Eso me duró poco, luego fui escribiendo lo que pasaba, lo que pensaba, hasta que comencé a contar lo que me pasaba acá, las nuevas historias, algunas sobre fotos, otras sobre todo lo demás. Mi amigo el de las cartas me acusa de usar el blog como medio de venganza personal, contra la vida, contra lo que pasa en el mundo y sí, contra los hombres. En verdad no se qué tan cierto sea lo último.

Pero así comenzó esta bendita manía de contar, de contar lo que me pasaba y lo que pasaba a mí alrededor, de relatar las cosas más comunes y los hechos que salían de lo cotidiano. A veces me desactualizo o tengo más cuidado al escribir, me autocensuro de la peor manera, otras, digo todo como venga.


Por ahora no tengo tema, a veces todas las historias se cierran y algunas no valen la pena mencionar, pero como siempre pasa algo, siempre hay de que escribir. Así que hablaré de aquellos que me atormentan y aquellos a los que atormento, de amores y desamores, de lo bueno de lo malo, de la vida y de la muerte... lo seguiré contando… Aunque no te importe…

13.4.09

Gracias, Extraños....


Voy a biblioteca central, subo los tres pisos y encuentro el último lugar en una mesa para seis personas, unos leen, otros hacen trabajos, solo me notan al momento de sentarme.

Mientras escribo, se acerca un chico, al que no noto mucho, salvo que no camina muy bien y tengo cuidado de que no tropiece con el cable de mi cargador, se sienta a mi costado, a mi lado derecho. Siento que de rato en rato me mira, a veces yo lo observo con curiosidad: no puede mover la mano derecha, no sé porque, y el pie del que cojea es el del mismo lado.
Termino de mandar el mail y me paro para ir al baño, cuando regreso los chicos se están yendo, me siento y de la nada me habla. Me dice que tiene un cuento y me pregunta si lo puedo revisar, un poco confundida y asustada acepto.
Comienzo a leer las tres hojas de papel fotocopiadas que me da y no puedo evitar sonreír, escribe de una manera tan sincera que puedo hasta oler las cosas que describe en su texto, voy sonriendo a medida que avanzo, son las mismas cosas que yo observo, los mismos encuentros con desconocidos, la misma decepción de la perdida de algo que no fue tuyo, lo comprendo. Termino y le digo lo que me pareció, quizás no se lo pude decir de una manera tan efusiva, pero lo hago, me agradece y se va.
Yo me quedo en la mesa, ahora sola, me pongo a pensar que si, todavía hay cosas rescatables, que no todo está lejos, ni perdido, que los extraños quizás son los que se parecen más a ti, que en un día malo son los únicos que pueden hacerte sonreir, sentir, no sé.
Gracias a todos los extraños con los que me he cruzado en mi vida, con los que hable de viajes, política, economía, drogas y Shakira. Gracias a aquellos que me alegraron y arreglaron el día. Gracias a aquellos que leo, comento y con los cuales me identificó. Gracias a aquellos que me leen y me hacen sentir que no soy la única loca que pasa por esas cosas. Gracias a esos que me miraron y se encontraron en mis ojos; Gracias a aquellos que me prestaron sus ojos para encontrarme y gracias a ti, por dejarme leer tu historia.